Somos lo que Leemos

Soy de la opinión de que no hay libros malos, sino lectores malos. Todo libro tiene una historia que contar y algo que enseñarnos. Cuando digo que no hay libros malos sino lectores malos, me refiero a que ese libro en concreto, que por las razones que sean no nos ha llenado por completo o incluso no hemos sido capaz de entender, no es problema del libro; simplemente, no era el momento de esa relación libro-lector, quizás lo leímos en un momento inapropiado, o el destino de ese libro no era acabar en nuestras manos.

Antes de empezar un libro, hay que abrir la mente y vaciarla de todo prejuicio para ser capaces de empatizar con él y sus personajes, y poder entender todo lo que nos quiera transmitir a través de sus páginas. El hecho de que no te guste un libro no quiere decir que sea malo, más bien estás en desacuerdo con él; algo normal, fruto de esa conversación íntima que habéis tenido, fruto de esa relación libro-lector que habéis creado. Puedes no estar de acuerdo con el final, con su forma de expresarse, con la personalidad de los personajes…pero eso no lo convierte en un mal libro.

A veces, la gente se pregunta por qué hay personas que pierden el tiempo leyendo. Pues bien, leer no es una pérdida de tiempo, yo lo veo como una inversión de este. No es un tiempo que se emplee para nada, no se trata de leer y no recibir nada…Leer, es enriquecerse a través de las palabras tanto intelectualmente como sentimentalmente. Una persona que lee tiene más facilidad para empatizar con el mundo, para no obcecarse en un único punto de vista, para viajar sin haber dada un solo paso, para conocer la historia y los ambientes en los que se han movido nuestros antepasados dándonos conocimientos, cultura y sobre todo ayudándonos a no cometer los mismo errores de la historia. Además de sabiduría, nos da la libertad para sentir, ya que los libros están llenos de sentimientos que son los que nos atrapan, los que nos hacen ser fieles a ellos, a los libros. Podemos llorar, reír, intrigarnos, enamorarnos de un personaje, odiar a otros…De hecho, el sentimiento más frecuente experimentado por el lector es la sensación de abandono cuando llega al último punto, el que más duele. No es un punto y seguido, no es un punto y aparte. Es el punto y final que da por terminada la historia, y tras el cual solo queda una página en blanco para amortiguar la despedida, para que si hemos de soltar alguna lágrima, ésta no caiga en vacío, pues es efecto del libro y, al pertenecerle, debe quedar en él.

Una vez que terminas un libro, una parte de él queda en ti. Ya no eres la misma persona que un día miró esa portada y se enamoró de ella, que abrió el libro y lo olió regodeándose en el acto, que sintió la curiosidad de saber qué era esa llamada tan importante que le estaban haciendo…Ya no eres esa misma persona. Ahora eres otra, pues parte de lo que has leído permanece contigo. Retienes muchos valores que has absorbido. Esos valores fortalecen tu personalidad y por eso eres lo que lees. Ese conjunto de valores, sentimientos, cultura, vivencias…te personalizan, y te enriquecen haciéndote capaz de generar una opinión propia. La opinión, tu libertad. Lo que somos.

Porque somos lo que leemos…

Cortometraje-The Fantactic Flying Books

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